Liquidambar

Es lento el crecimiento de las hojas
sobre las ramas del viejo Liquidambar.
Se llenan de aire los rincones porosos
de la corteza que se ensancha capa a capa
con el transcurso de los días y los años.
Respira suavemente, como pasando cuentas
a un rosario infinito; una oración sin dios,
una plegaria profana
balancea ligeramente el tronco
que no termina de medir el tiempo.
Las raíces se expanden dibujando
entre la tierra, como manos ávidas de caricias,
ávidas de trazos sobre un papel
largo, ancho, alto y profundo.
Es lento el crecimiento de las hojas
como es lenta la expansión del bosque sobre la estepa
árida, vasta y tranquila,
donde habita solitario el viejo Liquidambar.