Si la esperanza rompe el ritmo
a la cordura, no alcanza a pasar la espera
el tiempo perdido apaga la calma
clavel maldito en la punta de la lengua
y un mar de sombras sonrientes
y una noche y un delirio
y una herida que no cesa
sangra de nuevo estropea
la mano que detiene la corriente
que pesa sobre la carne y duele.
Si la esperanza rompe el ritmo
a la cordura, no vuelve el camino
transitable para el carro del sol
se apaga el día, piedra fina
que brilla en el cuello del dios
sin sonrisa.