Es dulce la compañía de las cosas que no están carece de la melancolía que embarga a quienes han perdido algo, a quienes dejaron atrás. Me acompañan las cosas que no he perdido, porque nunca tuve y porque nunca fueron blanco de mis deseos. Me acompañan los lugares que no conozco y las personas que no he amado. La compañía de las cosas que no están es el revés de la soledad atiborrada de recuerdos y nostalgias. Es un estado intermedio entre estar y no estar, entre ser y desear.