esa negrura que te hace pesar las palabras en los labios esa voz quebrada con la que arropas la fragilidad detrás del trueno ese olor a mañana fresca que es tu abrazo la furia que apacientas ese cántaro de ausencias ese grito, ese llamado esa luz que sabes encontrar en las noches tenebrosas ese mirar agudo con el que atraviesas las orillas llegada la hora te mostrarán por dónde caminar los últimos pasos y con algo de suerte responderán lo que insistentemente te preguntas