Rasguña, rasga, restriega, la noche se queda atrapada bajo las uñas. ¡Qué poco queda del mundo compartido por pedazos! Retoña, quizás, la hierba si la raíz desnuda se aferra a la piedra. Evita, reptando, la marea que lame la orilla. se rompe la ola como un cristal irrecuperable, como no tiene reversa el tiempo, no tienen reversa las acciones. Salta, se arrodilla, gruñe entre arbustos y acecha. Reviven de las tumbas los muertos, hay esperanza, si nace, otra vez, del estiércol.