Habitar lo alto del cerro

Vivir con el sonar constante del trueno, las historias que cuenta el viento, el brillo inesperado de las noches más oscuras, todas las formas en que el agua hace posible la vida, su rodar siempre montaña abajo, su nacer adentro, el rozar cercano de las nubes, el abrazo que llovizna en montes y potreros, el hacerse páramo del relámpago, la piedra y la laguna, el aliento compartido de quienes respiramos aires fríos y ligeros, raíces bajo tierra, hojas, hocicos, patas, zarcillos y plumajes al sol y a la sombra, la superposición de tiempos viejos y nuevos, la lentitud de la luz para escurrirse entre los pajonales, el recuerdo permanente del fuego primigenio, el paso implacable del hielo, y ese no quedar nada más arriba, ese hacer del extremo, un comienzo.

En el peso delicado de las nubes

Manos vacías

Alta montaña

Abrir y cerrar los ojos del agua

Dos líneas

Agua, luz y viento

Ceniza

Dirección y sentido

El pasar de la luz a través

Agua blanca

Laguna de páramo

Crecer de raíz

El bramar del trueno